El ABC del DirCom: ALIENACIÓN

Desarrollando conceptos que conciernen en especial a la teoría y a la práctica del Director de Comunicación (DirCom) con la voluntad de difundir la singularidad que distingue al pensamiento y la figura de este perfil profesional.

Concepto: ALIENACIÓN

Proceso mediante el cual el hombre o una sociedad transforman su conciencia de sí mismos, trastornan o perturban la razón hasta hacerla contradictoria de su propia condición humana o social.

Con Jean-Jacques Rousseau la alienación entra en el campo de los conceptos políticos. Reencontramos el concepto en Hegel. La alienación es el producto de toda una tradición religiosa, desde Plotin a Lutero. Con Feuerbach y Marx se hace una mutación antropológica. Los análisis de Feuerbach conducen a la “alienación religiosa”. Así, el hombre alienado toma su propia fabricación por muestra y deviene el creador de su propia creación que le erige en sujeto absoluto.

La alienación económica
Con Marx, el concepto adquiere una dimensión sociológica y define la relación del hombre con las condiciones de su trabajo: “La alienación del obrero significa no sólo que su trabajo deviene un objeto, una existencia exterior, sino que su trabajo existe fuera de él, independientemente de él, extraño a él y se convierte en una potencia autónoma fuera de él; que la vida que él ha prestado a su objeto se opone a él, hostil y extraña”. (Karl Marx, Manuscrits de 1844. Ed. Sociales, París).

Esta alienación en el producto del trabajo presupone la alienación en el acto mismo de la producción, en la actividad productora donde el obrero es extraño a sí mismo: “En su trabajo, el obrero no se afirma, se niega, no se siente a gusto, sino malhumorado, no despliega una libre actividad física e intelectual que mortifica su cuerpo y su espíritu. En consecuencia, el obrero no tiene el sentimiento de estar cerca de sí mismo más que fuera del trabajo y, en el trabajo, se siente fuera de sí”. (K. Marx, íd).

Es posible hacer un primer balance. El tema de la alienación tiene su origen en una problemática filosófica y parece difícilmente separable del horizonte que es el suyo. El mismo Marx, donde la preocupación sociológica es innegable, permanece ligado al postulado metafísico de un sujeto colectivo desposeído (el proletariado) y a su correspondiente práctico: el mesianismo revolucionario. La sociología del siglo pasado fue fuertemente influenciado por ese tema de la alienación que le permitió definir un innegable malestar de la civilización. De todos modos, asistimos a un curioso deslizamiento de sentido. Mientras que en Marx son las relaciones de producción capitalistas que alienan el obrero explotado y sin derechos, y le privan de la oportunidad de una existencia provista de sentido, se busca en otra parte la fuente de la alienación: en el sistema de racionalidad burocrático, el carácter parcelario y mecanizado del trabajo industrial, en la desposesión de la identidad que sufre el colonizado, es decir, en el desgarramiento íntimo de la naturaleza humana. Y el concepto toma poco a poco una extensión tal que ya nada está fuera de él. La alienación deviene el índice de todos los descontentos y de todas las marginalidades (económicas, políticas, ideológicas, sociales).

Joan Costa

Joan Costa es comunicador, sociólogo, metodólogo, investigador, consultor de empresa y profesor de comunicación en Barcelona, Bruselas y Méjico.

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