Formar para la vida real: el peligro del buenismo en la formación universitaria.

Tras la lectura de esta entrevista a Gregorio Luri, filósofo y autor del libro “Mejor educados” (Ed. Ariel), surge la reflexión sobre la tendencia que los nuevos métodos formativos basados en la práctica operativa pueden suponer llevar a cabo una formación en la universidad que no muestre la realidad profesional en la que va a trabajar el alumnado, sino formar en la universidad para un hipotético entorno de trabajo práctico que evita el conflicto y el nivel de exigencia y calidad que se necesita para desarrollar labores profesionales. Unas prácticas operativas de bajo nivel profesional y una formación de baja implicación fácilmente superable que se disfrazan de un falso proteccionismo al alumnado y de un buenismo que no supone un gran reto intelectual ni operativo para nuestros jóvenes. Jóvenes que disponen de una gran capacidad de aprendizaje y desarrollo operativo que no encuentran un reto formativo adecuado a esas capacidades. El alumnado que desea aprender tiene que buscar retos externos y el que no quiere hacerlo encuentra en este ambiente académico un entorno propicio para su falta de compromiso con el deber de estudio y trabajo que desmotiva a los buenos estudiantes. Todo esto lleva a los títulos universitarios a una pérdida de valor, por lo que dejan de ser criterios relevantes para la contratación de personal en el sector profesional, como parecen reflejar las tendencias actuales de contratación en las empresas. La formación en aspectos relevantes a nivel operativo tiene necesidad de enseñar y valorar sobre competencias actitudinales y comportamientos éticos y deontológicos. Aspectos conflictivos de formación pero que son muy valorados por las empresas, mucho más que las competencias cognitivas, y ayudan a conseguir una mayor empleabilidad del alumnado. Se necesita una formación universitaria que ayude al alumnado a visualizar la realidad del ambiente profesional, más allá de la tradicional burbuja universitaria. Es por ello que aporto la entrevista para invitar a la reflexión sobre el punto de vista que Gregorio Luri recomienda para los padres y madres en la educación de sus hijos/as, así como para el profesorado en general. Destaco algunos párrafos de la misma:

“Estoy empezando a pensar que hay un sector de educadores postmodernos que se han convertido en el aliado más fiel de la barbarie, que lo que hacen es ocultar la realidad y sustituirla por una ideología buenista, acaramelada y de un mundo de «teletubbies»”.

“Una escuela lo que tiene que ofrecer es la posibilidad de realizar trayectorias, no experiencias. Y en el caso concreto de los niños pobres, la posibilidad de cambiar de trayectoria, de liberarse, y de abrirse puertas. En educación o se puede ser «progre» con los pobres. Si vuestros hijos van a una de esas escuelas en las que Bucay es el intelectual de referencia, competir está prohibido, cuando juegan, todos ganan y nadie pierde y se considera más importante educar emocionalmente que enseñar álgebra, entonces, manteneos vigilantes. El mundo, sea lo que sea, no es un fruto de nuestro deseo. Y está muy bien que no sea así, porque si no cada uno tendríamos el nuestro. Y la realidad es aquello que un escritor catalán decía: «Ante la realidad, siempre se está en primera fila». Esto hay que saberlo. Y de todas formas te llevas unos cuantos sopapos en la vida. Lo cierto es que hay que estar listo para eso. Pero… ¿para qué estamos preparando nosotros a nuestros hijos? Para ser felices, mientras las madres «tigre» chinas, por ejemplo, entrenan a sus hijos para que sean capaces de ir a cualquier universidad del mundo. Nos puede parecer que son demasiado estrictas, pero la realidad de los resultados de sus hijos nos obliga a no hacer demasiadas bromas con ellas, porque existe la posibilidad de que en el futuro sean los jefes de los nuestros. ¿Conclusión? Queramos hijos felices, que tendremos que ir con nuestro currículum de la felicidad a buscar trabajo en empresas chinas. ”

“Con frecuencia la pedagogía beata añade a su propuesta de hacer felices a los niños algo que parece más serio: «hacerlos mejores personas». ¿Pero se puede puede ser mejor persona sin conocimientos, sin capacidad para mantener la atención, sin competencias, sin hábitos? Piense usted en su propio mundo antes de responder a esta pregunta: ¿Se puede ser creativo sin tener conocimientos? Y la memoria ¿es un estorbo para tener conocimientos?”

 

En fin, para reflexionar un rato.

Joseba A. Etxebarria Gangoiti

Profesor de Marketing Comunicacional en la UPV/EHU, además de formador y asesor en marketing y publicidad en Internet.

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